
Nació el otoño y murió
calladamente septiembre
sin llamar la atención
Se acostó en un lecho de hojas secas
que guardaban recuerdos
de primavera. Y no despertó.
La lluvia y su esposo
el viento están llamando a la puerta
y las noches largas ya no lo son
Que se ciñen a un reloj de pasos
cortos con manecillas de obligación
El alma cruje quedamente. Entiende
y no comprende. Contradicción.
Alguna lágrima se detiene
a mitad de su camino. Porque no debe.
Y quiere. Octubre de treinta y uno
con un puente sin barandas. Razón.
Tan sólo la razón de las palabras
¿Cual? el amor, claro, el amor
Y un gato que todo lo sabe
observa pensativo
los dibujos que en el aire
van dejando los besos
© Moony


















































