9.9.10

El caracol


Lo encontré cabizbajo
esta mañana
paseaba por el borde
de una plaza
con forma de elipse
en mitad de un mar
de coches
pensativo...
mezclado con las hojas
que no vuelan

Le pregunté por el sol
y giró la cabeza
hacia la nada

Nos quedamos los dos
bajo la lluvia
escuchando la música del viento

Lo recogí del cemento
lo escondí entre tréboles mimosos
lo arrullé con tajetes decaídos
y liberé al otoño
en su concha
y en mi piel


© Moony


4 comentarios:

Franki dijo...

Que hermoso y tierno poema, Moony... ¿Te imaginas como sería el mundo si el sentimiento que tu poema rezuma fuera la pauta de conducta de la humanidad?...
Un beso

Isabel Romana dijo...

Precioso, moony. Qué imagen tan bella el caracol y tú, tan diferentes y tan reconocibles en la naturaleza. Un abrazo muy fuerte.

Antònia dijo...

Qué bonito!
Sabes? Yo también lo hago... Siempre que puedo, claro. Siempre que le veo, siempre que hace que le vea, siempre que le intuyo,... y salvarle, me libera.
Besos!!

alkerme dijo...

Todavía sigo apareciendo vida entre tanto kilómetro de asfato que hemos construido...

Un beso, Moony