
Llegado el verano se acumulan las fiestas de ciudades y pueblos y se siente rabia por tantos y tantos animales que van a ser paseados, arrastrados, maltratados, torturados y llevados a situaciones que son tan indignas para el animal como para los que causan esas torturas. Con la diferencia que, el que sufre y padece, es el pobre animal sea toro, vaquilla, ganso, burro, cabra, gallo o cualquier otro.
Es curioso que de unos años a esta parte, ya serán como treinta o así, se han llevado las fiestas populares por la, así llamada, “vuelta a la tradición”. Y se da la paradoja curiosa de que pueblos en los que no ha habido jamás vaquillas en las fiestas patronales ahora las tienen como fundamental plato fijo, y “tradicional de toda la vida”. Deberíamos hacer, todos, un análisis exhaustivo de la posición democratista, que no democrática, de tantos ayuntamientos que ejercen populismo barato y de pan y circo, sean del signo que sean los partidos que lo gobiernan, que en esto son muy parecidos todos ellos, favoreciendo las bajas pasiones de tanto cafre y con el padecimiento de tanto pobre animal.
Decía la columna de "El País" del jueves 25 junio de 2009, en la sección Con Acento y con el título El Largo verano de la Tortura:
El toro de San Juan en la localidad cacereña de Coria inaugura el largo y cálido verano de la tortura municipalizada de los toros en la España profunda. La temporada se suele cerrar con el toro de la Vega, en Tordesillas, cuyo meollo tradicional consiste en que unos ciudadanos a caballo alancean con saña a un toro hasta convertirlo en carne picada. Ayuntamientos que se quejan de falta de fondos para asfaltar las calles o recoger los tendidos eléctricos se gastan miles de euros en comprar toros o, cuando los astados se compran por suscripción popular, en organizar fiestas faraónicas para que el animal sea perseguido, acosado, asaetado, acuchillado y descuartizado -o ahogado, como en el Mediterráneo- a manos y pies de muchedumbres que se desfogan dando rienda suelta a sus peores instintos.
El toro es un animal totémico en España, símbolo de la fuerza y la nobleza, pero esos instintos llevan a la manía de atormentarlo a cuchillo o a fuego, con sogas o a lanzadas. Pero, cuidado, cualquier animal corre peligro en el estío español, se trate de cabras, conejos, gansos o gallos. Son las verbenas de la tortura.
Luego vienen los estetas de perra gorda a explicar las salvajadas por el mito del Minotauro; o los antropólogos cañís que mencionan los ritos de acceso a la masculinidad; y, cómo no, autonombrados cronistas locales especialistas en disertar sobre el valor cultural de los alfilerazos y el descuartizamiento. Es como si Jack el Destripador calificase sus hazañas nocturnas de cirugía estomatológica. Floreo charlatán para encubrir la crueldad nacional.
Visto que las leyes no se aplican, que el Gobierno no impide los horrores festivos y que a los alcaldes les pone el despanzurramiento taurino, sólo queda una solución: que una parte del fondo de inversión municipal se destine a cursos de educación cívica, a los que tendrán que asistir las fuerzas vivas de los municipios con fiestas infamantes. En tales cursos se explicarán asignaturas como Diferencia entre Fiesta y Tortura o Los sacrificios rituales fueron erradicados a pesar de la costumbre. El gañán que se atreva a soltar la idiotez “Los de fuera, que no vengan” será obligado a escribirla mil veces en el encerado.
Hoy han empezado los encierros de San Fermín. Cada día, durante una semana, morirán 12 toros. Si a eso sumamos los que van a tomar parte de fiestas, corridas y novilladas, podemos afirmar que a lo largo de dos meses van a morir más de 1000. Eso sí, van a morir después de ser apaleados, vejados, torturados y todo lo que la mente de criminales en potencia (no se nos olvide nunca que abusan del que consideran inferior) tenga a bien perjeñar.
Pero no sólo de toros se nutren estas fiestas, aunque se tenga preferencia por ellos:
- Los “patos al agua” consisten en soltar patos en el puerto y que los habitantes se lancen al agua a capturarlos por todos los medios, esto se celebra en L’Escala (Girona) y en Sagunto (Valencia)
- Para los “cerdos engrasados”, se engrasa a los animales y se les suelta para que los participantes intenten capturarlos resultando en numerosas caídas y en un trato realmente brusco hacia ellos. Se celebra en Humilladero (Málaga) y otras localidades de Galicia y Andalucía.
-En Coria (Cáceres) el gentío persigue a los toros lanzándole dardos con cerbatanas. Cuando los animales, cubiertos de dardos, se desploman, les cortan los testículos y los rematan a tiros.
- En Tordesillas (Valladolid) centenares de hombres a pie y a caballo persiguen a un toro a lanzazos durante horas hasta matarlo delante de 20.000 espectadores desenfrenados.
- En las Islas Canarias los combates de gallos están autorizados y en otras comunidades están también permitidos bajo ciertas regulaciones.
- En Guipúzcoa y Vizcaya se llevan a cabo frecuentemente crueles peleas de carneros en que los animales acaban exhaustos y con la cabeza ensangrentada por los golpes de los cuernos del otros animal.
-En Villanueva de la Vera (Cáceres) la “fiesta” del Burro de Pero Palo consiste en arrastrar un burro por las calles donde miles de personas le tocan y acosan. El animal suele caer al suelo en numerosas ocasiones exhausto.
- En Vilanova d’Alcolea (Castellón) se hace pasar a los caballos sobre el fuego de hogueras.
- En Mallorca, en el pueblo de Pollença se mete un gallo en una caja y se cuelga de un árbol… y en la fiesta de Sant Joan Pelós, se pasea un cordero de 2 días por el pueblo. En algunas ocasiones se le dislocan los huesos o incluso mueren.
- En Algemesí (Valencia) se realiza una de las más crueles fiestas populares con becerros en que los aficionados lidian y matan con espadas a animales de pocos meses.
- En Denia (Alicante) la fiesta más popular consiste en ir tirando, uno a uno, a un grupo de toros al mar. Eso sí, entre la alegría y el desenfreno de muchos. Los toros al agua se persiguen hasta que resbalan y caen al mar o se tiran desesperados por la persecución desde el muelle del puerto.
En fin... podría poner muchos más ejemplos y fotos explícitas, pero no quiero ofender la sensibilidad de nadie. Ni la mía.
Parece que para poder ser felices, muchos necesitan hacer sufrir a otros.
Pero, ya está bien ¿hasta cuando vamos a tener que soportar esos comportamientos? a los políticos y a la gente en general se les llena la boca hablando de derechos. Pero, siempre olvidan a los mismos.
Estoy harta de los abandonos de mascotas, de las fiestas populares con animales, de las corridas de toros, de los maltratadores en general, de los que se creen superiores, de los hipócritas, de los tibios, de los falsos, de los crueles... y estoy hasta los mismísimos de tanto jaquetón de ciudad, chulo de pueblo y valentón al paño, que por hacerle a un toro, en la distancia y con ventaja, un ¡uh, uh, toro! se sienten el Cid Campeador, cuando lo que son es una cuadrilla de pobres mierdas descerebrados y alcoholizados.
Estoy harta de tantas cosas...
© Moony
Fuentes:
El país
jabola.wordpress.com
Yo