31.7.11

Langosta

Dociostaurus maroccanus

Configuré la tarde en un aliento
y la noche de fresas carmesís
para envolverte una luna que no cesa
aunque se quiera esconder
en una estrella latente y ofuscada

Caminaba lenta y soleada
con una pata menos con una tarde más
y pensé que era espejo en que mirarme
por eso sembré un hibisco en que dejarla
a salvo de sandalias y de gritos

Agradecí tu nombre en todos los colores
y a tu voz le construí un palacio
tu alma la guardé en mi alma
y a tu cuerpo le dediqué un poema
que nunca acaba

© Moony

1 comentario:

Perfecto dijo...

El último verso: sin aliento. Así me ha dejado.

Saludos.