Pendulea la brisa en un grano de arena zarcilleando los poros de un suspiro que enciende mi piel de arriba a abajo mientras el alma me lame las entrañas
Me he desnudado de tiempo y de llanto de dudas y de por qués, de somnolencia para poder ser el vientre que acoge tus manos el hombro atrevido que te busca los labios
Y he dejado que mi pelo largo se haga hoja de árbol que tus dedos hurgan buscando universos
Pero, tú me has dado más, hasta los sueños que se nutren de la savia dulce de tu boca de tus piernas fuertes y de tus ojos cerrados